La cantante Rosalía abrió este lunes en Lyon la gira mundial de su álbum 'Lux', presentando un show ambicioso que mezcla teatro, pop y flamenco. El concierto destacó por su carácter experimental y la capacidad de la artista para integrar múltiples estilos e iconografías en una experiencia visual y sonora única.
El espectáculo, que tuvo lugar en la LDLC Arena con capacidad para 13.500 personas, se diseñó con un formato semicircular y una orquesta de cámara situada en un foso con forma de cruz latina, facilitando la interacción de Rosalía con el público y los músicos. Esta disposición permitió una atmósfera cercana y dinámica.
Una transformación constante sobre el escenario
Durante la noche, Rosalía interpretó varias metamorfosis artísticas: desde una beata y santa hasta una raver, pasando por musa de artista y criatura celestial. Su vestuario y puesta en escena reflejaron una mezcla de referencias religiosas, teatrales y pop, sin caer en la solemnidad, sino con un tono juguetón y fresco.
Repertorio que une lo nuevo con lo emblemático
El concierto se centró principalmente en las canciones de 'Lux', como 'Sexo, violencia y llantas', 'Reliquia' y 'Divinize', pero también incluyó éxitos previos de 'Motomami' como 'Saoko' y 'La fama'. Sorprendentemente, no se interpretaron temas de su segundo álbum 'El mal querer', evidenciando una nueva etapa en su carrera.
Entre los momentos destacados estuvieron la interpretación de 'Porcelana' con bailarines de (LA)HORDE, y la coreografía de 'La perla', considerada la más impactante de la noche, donde Rosalía se transformó en una Venus de Milo.
Un espectáculo que combina cercanía y ambición
A lo largo de casi dos horas, Rosalía logró equilibrar un gran formato escénico con una interacción directa y desenfadada con el público, deambulando entre los asistentes y haciendo de la experiencia algo íntimo y festivo. La gira continuará en España y luego en otros países de Europa, América y Latinoamérica.
Este primer concierto demostró que 'Lux' no es solo una traducción del disco al escenario, sino una articulación más amplia de su personaje artístico, donde sus múltiples encarnaciones conviven en un mismo espectáculo.