El debate sobre las fotomultas en Colombia se reavivó en Round FM, con un intercambio directo entre Gersson Vargas Valdeleón, senador electo conocido como “el señor Biter”, y el experto en movilidad Fernando Álvarez, quienes presentaron posturas encontradas sobre la continuidad y función de estas cámaras.
Herramienta técnica versus máquina de recaudo
Fernando Álvarez defendió las fotomultas como un instrumento técnico esencial para reducir la accidentalidad vial, enfatizando que el problema está en la conducta ciudadana y no en la falta de normas. Por su parte, Vargas reconoció la legalidad de las cámaras, pero criticó su implementación actual, calificándolas como una “máquina de recaudo” que no prioriza la seguridad vial.
Cifras y cuestionamientos sobre la efectividad
Álvarez destacó que Colombia presenta altas tasas de mortalidad vial, mucho mayores que países como Chile o España, y defendió la necesidad de aumentar el número de cámaras. Vargas, en cambio, mostró escepticismo sobre la efectividad de las fotomultas, señalando que los accidentes no disminuyen pese a su aumento y cuestionando el proceso sancionatorio y la destinación de los recursos recaudados.
Ambos coincidieron en que la accidentalidad vial es un fenómeno multicausal y que la cultura ciudadana es fundamental para mejorar la seguridad en las vías.
Conclusiones y perspectivas encontradas
Mientras Álvarez abogó por una estrategia integral que incluya más autoridad, cultura vial y cámaras, Vargas insistió en que el problema radica en el enfoque actual, que prioriza el recaudo económico por encima de la seguridad. El debate evidenció un consenso parcial sobre la necesidad de mejorar la cultura vial, pero una profunda división sobre el papel que deben jugar las fotomultas en la política pública de movilidad en Colombia.