Un portazo a la negociación
La posibilidad de instalar una mesa de paz urbana entre el Gobierno nacional y las principales estructuras criminales que operan en Barranquilla y su área metropolitana atraviesa uno de sus momentos más complejos. La decisión de la organización delincuencial Los Pepes, liderada por Digno Palomino, de apartarse de los acercamientos exploratorios ha elevado la incertidumbre sobre el futuro de una iniciativa que buscaba reducir la violencia en la capital del Atlántico.
La situación se produce luego de varios meses de conversaciones preliminares promovidas por facilitadores designados por el Gobierno nacional para evaluar la viabilidad de un eventual espacio sociojurídico con grupos armados urbanos.
Las razones del rompimiento
Fuentes cercanas al proceso indicaron a EL TIEMPO que las diferencias surgieron alrededor de las condiciones planteadas para avanzar hacia un posible sometimiento a la justicia, considerado uno de los requisitos para formalizar cualquier escenario de diálogo.
La estructura liderada por Digno Palomino no aceptó condiciones para avanzar en el proceso; Los Costeños mantienen su participación.