Un operativo sin precedentes en la cooperación energética entre México y Brasil se dio este viernes cuando la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, sostuvo un encuentro con Magda Chambriard, presidenta de Petrobras, y sus principales directivos para consolidar una alianza estratégica entre las petroleras estatales.
La colaboración acordada incluye proyectos conjuntos en la exploración y producción de petróleo crudo, así como en la transformación del mismo y la producción de biodiésel, buscando potenciar la capacidad energética de ambos países.
“Me reuní con directivos de Petrobras, encabezados por su presidenta Magda Chambriard, para establecer una colaboración con Pemex en exploración, producción y transformación de petróleo, así como en producción de biodiésel.”
Este anuncio se produce en un contexto complejo para Pemex, que enfrenta desafíos ambientales tras recientes derrames de crudo en las costas del Golfo de México y un viraje en la política energética mexicana hacia la evaluación del fracking para aumentar la producción de gas natural.
En marzo, Sheinbaum reveló que durante una llamada con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, este propuso una alianza con Petrobras para explorar crudo en aguas profundas, especialidad de la petrolera brasileña, invitándola además a visitar Brasil en junio para fortalecer esta cooperación.
Pemex, la petrolera más endeudada del mundo con más de 85.000 millones de dólares en pasivos, busca mediante este convenio revitalizar su producción, que actualmente se mantiene estancada en 1,6 millones de barriles diarios, y reducir la dependencia de importaciones de gas natural.
La estrategia energética de Sheinbaum enfrenta críticas de grupos ambientalistas debido al posible impacto del fracking en el medio ambiente y las comunidades, por el uso intensivo de agua y químicos en esta técnica.