Cuando la ciencia política no alcanza para remediar la creciente polarización de las sociedades, la biología de la evolución viene en auxilio. El psiquiatra español Pablo Malo Ocejo, experto en psicología evolucionista, explica por qué la hipermoralización, el enfrentamiento de los extremos y la cancelación han puesto en jaque el debate democrático.
Nuestra mente moral es tribal, y en el momento en que creemos que un grupo pone en peligro nuestra supervivencia, consideramos que todos los miembros de ese grupo son malvados.
La moral como mecanismo de castigo
Malo Ocejo, autor de 'Los peligros de la moralidad' (Deusto), sostiene que la moral es un mecanismo evolutivo para la supervivencia del grupo, pero que tiene un componente punitivo. 'No hay moral sin castigo', afirma, y advierte que cuando el cerebro percibe al otro como amenaza, la moral despierta emociones viscerales de rechazo que pueden llevar a la deshumanización.
Ideologías políticas como nueva religión
El experto señala que las ideologías políticas han ocupado el lugar de la religión como brújula moral e identitaria. 'El wokismo es hoy la brújula moral para mucha gente de izquierdas', dice, y agrega que la gente ha perdido otras fuentes de identidad como la familia o la comunidad, depositando toda su pertenencia en el partido político.
El peligro de la superioridad moral
Para Malo Ocejo, el juego democrático requiere respeto por las ideas diferentes, pero la polarización extrema lo impide. 'Si no piensan como yo, son fachos, nazis y no puedo ni hablar con ellos porque van contra mis valores sagrados', describe. Y concluye: 'Si no puedes hablar con tus rivales políticos, se acabó la democracia. La democracia es diálogo'.
Ciencia e ideología: un conflicto creciente
El psiquiatra también alerta sobre la moralización de la ciencia, donde la ideología puede primar sobre la verdad. Como ejemplo, menciona el caso de una doctora que, ante la pregunta de si los hombres pueden quedar embarazados, no pudo responder la verdad por presión de su grupo ideológico. 'Los científicos son seres humanos, y si pones a cualquier humano en la tesitura de elegir entre la verdad o su grupo, en un alto porcentaje la gente va a elegir su grupo', afirma.
Un llamado a despolitizar y desmoralizar los debates
Malo Ocejo propone 'no moralizar los temas' como el cambio climático o la identidad de género, y advierte que los partidos políticos usan la moral para descalificar adversarios. 'Cuando tienes la superioridad moral no pueden discutir contigo', dice. 'Hay que intentar no caer en la trampa. Meter el ingrediente moral en todos los problemas políticos impide resolver los temas. ¿Para qué queremos la democracia si solo puede haber una opinión políticamente correcta?'
La entrevista, publicada originalmente por La Nación (Argentina) y reproducida por GDA, refleja un creciente pesimismo del autor, quien considera que el tribalismo está 'en muy buena forma' y que los conflictos actuales, como las guerras en Ucrania y Gaza, demuestran que la humanidad sigue cayendo en los mismos patrones de violencia moralizada.