El fatídico 29 de octubre de 2024, solo 19 de los 121 bomberos forestales disponibles en la provincia de Valencia fueron movilizados para atender la emergencia provocada por la DANA, según un informe entregado a la jueza Nuria Ruiz Tobarra, quien investiga la tragedia que dejó 230 víctimas mortales.
La mayoría de estos expertos en incendios y rescates fueron retirados “para su sorpresa” de la vigilancia del barranco del Poyo en Chiva a las 14:40 horas, justo cuando las crecidas comenzaban a afectar a la población. A las 19:30, muchos fueron enviados a casa mientras la emergencia se agravaba y decenas de personas permanecían atrapadas.
Movilización y rescates limitados
El informe detalla que solo cinco unidades trabajaron ese día, logrando rescatar cerca de 40 personas y trasladar a más de 150 a zonas seguras. Sin embargo, solo seis de las 26 unidades de Bomberos Forestales estaban completas y la mayoría carecía del equipamiento necesario para intervenciones en inundaciones. Las unidades helitransportadas tampoco fueron movilizadas en su totalidad durante los días críticos.
Testimonios y acciones específicas
La unidad de Buñol fue asignada a vigilar el barranco del Poyo cuando la lluvia era leve y el tráfico normal, pero fue retirada a las 14:40 horas sin que se conozca quién ordenó esta acción. Posteriormente, el agua inundó las viviendas cercanas, causando numerosas muertes en la comarca de l’Horta Sud.
Otras unidades, como las de Chelva, Alzira, Requena y Yátova, relatan rescates de personas y animales atrapados, traslado a centros médicos y situaciones caóticas en carreteras inundadas, describiendo escenarios similares a zonas de guerra.
“Para nuestra sorpresa fuimos retirados hacia las 14:40. Desde entonces nos preguntamos qué hubiese ocurrido si nos hubiesen mantenido allí.”
Este informe evidencia las fallas en la movilización y coordinación de los recursos de emergencia durante una de las peores catástrofes naturales en la Comunidad Valenciana, cuestionando la gestión de la Generalitat en la crisis.