El gobierno de Suecia presentó una iniciativa para reducir la edad mínima de responsabilidad penal de 15 a 13 años en casos de delitos graves. Esta propuesta incluye la adaptación de la prisión de Rosersberg, ubicada al norte de Estocolmo, para albergar jóvenes infractores desde el próximo 1 de julio.
La medida busca combatir el aumento de la delincuencia juvenil y evitar que menores sean reclutados por redes criminales, implementando una respuesta judicial más estricta para adolescentes involucrados en actos delictivos.
Sin embargo, esta iniciativa ha provocado un intenso debate en la sociedad sueca. Expertos en desarrollo infantil y organizaciones sociales advierten sobre los posibles efectos negativos que el encarcelamiento a tan temprana edad puede tener en el bienestar y la rehabilitación de los jóvenes.
Reducir la edad penal a 13 años y enviar a menores a prisión puede afectar gravemente su desarrollo psicológico y social, además de aumentar la reincidencia en delitos.
El gobierno defiende la propuesta como una estrategia necesaria para responder a la creciente complejidad de la criminalidad juvenil y proteger a la comunidad, mientras continúa el diálogo con diversos sectores para evaluar impactos y alternativas.