El escritor español Fernando Aramburu celebra una década de la publicación de 'Patria', la novela que lo catapultó a la fama internacional y que aborda el conflicto vasco. Con más de 30 traducciones, una serie de HBO y una adaptación a novela gráfica, la obra sigue vigente. En el marco del aniversario, se lanzará una edición especial y una exposición en Vitoria, donde el autor ha cedido cuadernos y objetos personales.
Una lección de vida tras el éxito
Aramburu, quien reside en Alemania desde 1985, reflexiona sobre cómo el éxito de 'Patria' impactó su vida. 'El éxito me halagó, pero no me hizo perder contacto con la realidad', afirma. 'Me dio una lección: ten mucho cuidado con el éxito, porque te puede volver más tonto de lo que ya eres'. Para protegerse, decidió no permitir que los ecos del libro interfirieran en su trabajo literario, y demoró cinco años en publicar su siguiente novela, apoyándose en la poesía.
La poesía como refugio y la compasión en 'Maite'
La poesía es una 'necesidad básica' para el autor, quien la utiliza para encontrar serenidad y belleza. En su nueva novela, 'Maite', incluye una cita del poeta peruano César Vallejo, específicamente el poema 'Masa', que refleja la solidaridad y la compasión. Aramburu aclara que no es Maite, pero comparte con ella ciertos valores. 'La novela no es una autobiografía camuflada', dice, y destaca que su obra busca que los lectores se sientan implicados en historias cotidianas.
Estructura y proceso creativo
La estructura es fundamental en la obra de Aramburu, quien la decide antes de escribir. En 'Maite', la historia se desarrolla en cuatro secciones, correspondientes a los días del secuestro de Miguel Ángel Blanco, y cada bloque tiene siete secuencias. 'Necesito obedecer y para eso me impongo normas', explica. 'El lector no tiene por qué percibir el sudor del escritor; eso sería contraproducente'.
La distancia del extranjero y la lengua materna
Vivir en Alemania le permite a Aramburu ver su país desde afuera, lo que enriquece su escritura. Sin embargo, su idioma cotidiano es el alemán, aunque nunca ha considerado escribir en ese idioma. 'Lo máximo que lograría sería escribir correctamente, pero la literatura va más allá', afirma. 'Mi lengua materna es mi juguete preferido; no necesito pensar en ella, formo una unidad con ella'.