La escalada de la guerra comercial entre Colombia y Ecuador, marcada por la imposición recíproca de aranceles al 100 %, ya tiene consecuencias palpables en la frontera común. Autoridades y comerciantes han alertado sobre pérdidas económicas significativas y la amenaza que esto representa para miles de empleos en la región.
Desde Quito, el gobierno ecuatoriano justifica la medida señalando que Colombia no ha avanzado lo suficiente en materia de seguridad fronteriza, lo que ha provocado una reacción comercial que afecta directamente a las familias que viven y trabajan en la zona limítrofe.
Alcaldes de Nariño y de la frontera con Ecuador advierten que este incremento total de aranceles generará un desastre económico, haciendo un llamado de emergencia a los gobiernos de Gustavo Petro y Daniel Noboa.
Los gremios empresariales y comerciales de ambos países exigen la intervención urgente de la Comunidad Andina para mediar en el conflicto y buscar soluciones que eviten la profundización de la crisis económica en la región fronteriza.