Aston Martin ha decidido limitar las vueltas de sus monoplazas en el Gran Premio de Australia, que inaugura la temporada de Fórmula 1, para proteger a sus pilotos de posibles daños en los nervios causados por las vibraciones transmitidas a través del volante.
El director técnico del equipo, Adrian Newey, señaló que las vibraciones provenientes del motor Honda se están transfiriendo al chasis, lo que supone una carga para los dedos de Fernando Alonso y Lance Stroll. Según Newey, Alonso no podría completar más de 25 vueltas consecutivas sin riesgo de daño, mientras que Stroll se limitaría a 15 vueltas.
Sin embargo, Fernando Alonso, bicampeón mundial, contradijo estas afirmaciones, asegurando que las vibraciones no constituyen una limitación significativa. En entrevista con Dazn, afirmó que podría conducir durante tres horas con esas vibraciones si estuviera luchando por la victoria, situación que no se presenta actualmente para Aston Martin.
El piloto español explicó que las vibraciones provocan molestias como adormecimiento en manos, pies y cuerpo, y que también contribuyen a la rotura de componentes como baterías, espejos y luces traseras. Reconoció que Honda ha probado varias soluciones en Japón para mitigar el problema, y que el equipo utilizará las primeras carreras como una fase de prueba para mejorar el monoplaza.
“Si estuviéramos luchando por la victoria, podría hacer tres horas en el coche con las vibraciones, que no me pasaría nada. Pero no estamos en esa situación, por desgracia.”
Adrian Newey admitió que será necesario limitar el número de vueltas durante las carreras hasta identificar y solucionar el origen de las vibraciones, un reto importante para Aston Martin en esta temporada con nuevo reglamento técnico y 24 fines de semana de competencia.