Los equipos de rescate filipinos trabajan contrarreloj este viernes para despejar carreteras y localizar a los desaparecidos tras el potente terremoto de magnitud 7,8 que sacudió la isla de Mindanao el lunes. Sin embargo, la lluvia persistente y las constantes réplicas han frenado las operaciones, mientras las autoridades actualizan el balance oficial: al menos 46 muertos y 38 personas sin localizar.
Un operativo marcado por la adversidad climática
Las condiciones meteorológicas adversas, sumadas a los movimientos telúricos secundarios, han obligado a los socorristas a extremar precauciones. Un portavoz de los equipos de emergencia señaló que las esperanzas de encontrar sobrevivientes son mínimas, aunque no se descarta continuar la búsqueda en las zonas más afectadas.
Hay pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes, pero no cesaremos en nuestros esfuerzos mientras haya una posibilidad
Cifras oficiales en revisión
El número de víctimas fatales fue ajustado a la baja por las autoridades filipinas, que inicialmente habían reportado una cifra mayor. El sismo, ocurrido frente a las costas de Mindanao, ha dejado también decenas de heridos y daños materiales significativos en infraestructura y viviendas.
Las tareas de remoción de escombros y apertura de vías continúan, mientras las comunidades afectadas reciben asistencia humanitaria. La prioridad sigue siendo localizar a los 38 desaparecidos antes de que pase más tiempo.