Lo que debía ser un cierre en paz para las festividades patronales de Campo de la Cruz, Atlántico, se transformó en una escena de caos y angustia cuando, aproximadamente a las 5:00 p.m. del domingo 22 de marzo, uno de los palcos principales de la corraleja cedió abruptamente.
El crujido de la madera vencida silenció la música y los vítores de los asistentes, precipitando a decenas de personas al vacío y generando pánico en el recinto. Una densa nube de polvo cubrió a quienes segundos antes disfrutaban de la última tarde taurina del evento.
La estructura afectada formaba parte del complejo artesanal levantado para las celebraciones tradicionales, cuya fragilidad continúa representando un riesgo para la integridad física de los espectadores.
Esta tragedia ocurre en un contexto donde las corralejas enfrentan una prohibición definitiva a partir de 2027 debido a las preocupaciones por maltrato animal, lo que ha generado debates sobre la continuidad y seguridad de estas festividades.
El desplome de este palco es un llamado urgente para revisar las condiciones de seguridad en eventos tradicionales que aún utilizan estructuras artesanales de madera, para evitar futuras tragedias.