Las estaciones que miden la contaminación atmosférica en las ciudades son vitales para conocer la calidad del aire que respiran sus habitantes y para implementar políticas que reduzcan la polución. Sin embargo, según un informe presentado por Ecologistas en Acción, tres de cada cuatro medidores en España están mal ubicados, incumpliendo la nueva directiva europea que exige su instalación en puntos críticos con alto flujo vehicular.
El impacto en la comunidad y la manipulación de datos
Esta mala ubicación provoca que los datos registrados no reflejen la contaminación real, dando una falsa impresión de aire más limpio. Esto afecta la toma de decisiones y la percepción ciudadana sobre la calidad ambiental, ocultando riesgos para la salud pública.
- La directiva europea 2024/2881 exige que los medidores estén a menos de 10 metros de la calzada y no a más de cuatro metros de altura.
- Deben estar en avenidas con mayor volumen de tráfico y en zonas con edificios altos que dificulten la dispersión del aire contaminado.
- Se requiere al menos una estación en cada zona crítica para medir contaminantes derivados del tráfico, como NO2, PM10, PM2.5, benceno y monóxido de carbono.
El informe analizó 25 estaciones en ciudades españolas con más de 250.000 habitantes y algunas medianas para cubrir todas las comunidades autónomas. Entre las principales irregularidades están estaciones ubicadas en techos alejados del tráfico, a más de 10 metros de las vías o en calles con baja concentración de vehículos.
Ciudades con incumplimientos y propuestas para corregir la situación
Ciudades como Badajoz, Guadalajara, Logroño, Barcelona, Bilbao, Elche, Granada, Santander y Valladolid no sitúan sus estaciones en puntos críticos de contaminación. Por el contrario, Gijón, Palma, Pamplona, Sevilla, Valencia y Zaragoza cumplen con los criterios establecidos.
Ecologistas en Acción insta al Estado a obligar a las administraciones locales a reubicar estos medidores dentro de un año para cumplir la normativa, asegurando datos representativos que permitan tomar medidas efectivas para proteger la salud pública.
“En la década de los 2000, comunidades y ayuntamientos reubicaron estaciones en lugares con menos polución para ocultar la contaminación”, explica Miguel Ángel Ceballos, portavoz de Ecologistas en Acción.
El Ministerio para la Transición Ecológica está en proceso de transponer la directiva europea en un decreto que debería estar vigente antes de octubre, con la posibilidad de incluir un plazo para la reubicación de las estaciones.