Un chef colombiano revive la cocina china con pasión familiar
Ganzō es un restaurante ubicado en Chapinero que abrió hace cuatro meses bajo la dirección del chef David Medina. Inspirado en los viajes de sus padres a China, Medina decidió vivir tres años en Beijing para conocer a fondo la gastronomía local. Hoy, sus platos buscan transmitir la autenticidad de la cocina china, con preparaciones como el pato pekín, cuyo proceso demora cerca de cuatro días, y otros clásicos como chili dumplings y sesame noodles.
Además, la carta está pensada para compartir y se complementa con cócteles creados por el experto Tom Hydzik, que incluyen especias chinas para enriquecer la experiencia.
Danny Boi trae la esencia de Vietnam desde sus calles hasta Bogotá
En Danny Boi, la decoración con mesas metálicas y sillas plásticas remite a los locales callejeros del Vietnam comunista. Su dueño, Camilo Giraldo, decidió transformar el espacio tras su luna de miel en Vietnam hace 13 años, apostando por platos icónicos como el bánh mì y el pho.
El pho requiere seis horas de cocción para lograr un caldo rico en colágeno que se sirve con diferentes proteínas y toppings. Los rollitos de primavera y el postre de tapioca con leche de coco, mango y maní completan una propuesta que resalta la intensidad y frescura de la cocina vietnamita.
Kumiko Tei, la casa japonesa que invita a probar la comida casera
Kumiko Tei nació tras la llegada de Kumiko, una chef japonesa de Iwaki, Fukushima, que se unió al proyecto de Camilo Giraldo para ofrecer un restaurante de ramen y cocina japonesa en Bogotá. A pesar de las barreras idiomáticas, lograron crear una carta fiel a la tradición japonesa, con platos como el donburi de atún, ebi soba, karaage y takoyaki.
La experiencia se completa con postres como el cheesecake de té matcha, reflejando el compromiso por presentar una cocina cotidiana y familiar, lejos del sushi convencional.
¿Cómo seguirá creciendo la oferta asiática en Bogotá?
Estas tres propuestas demuestran cómo Bogotá se consolida como un destino gastronómico diverso, donde las historias personales y los viajes se traducen en experiencias auténticas que enriquecen la escena local. El futuro de la cocina asiática en la ciudad promete más fusiones, sabores genuinos y espacios que conectan culturas desde la mesa.