Bogotá atravesó una de sus jornadas más difíciles en materia de seguridad el pasado miércoles 10 de junio, cuando tres ciudadanos perdieron la vida en eventos que aparentemente se encuentran sin conexión entre sí.
Alrededor de las 9:00 p. m., los estallidos de proyectiles interrumpieron la calma en dos puntos opuestos de la capital, obligando a un despliegue de las unidades de criminalística para atender los decesos.
Doble homicidio en el barrio Verbenal
El primer escenario se ubicó en el barrio Verbenal, localidad de Usaquén, donde un doble asesinato preocupó a la comunidad del norte de la ciudad. Las víctimas fueron atacadas por sicarios que se movilizaban en una motocicleta.
Ataque en movimiento en Bosa
Casi simultáneamente, en el suroccidente de la capital, un ataque en movimiento cobró la vida de otra persona en la localidad de Bosa. La víctima fue interceptada mientras se desplazaba en un vehículo particular.
Investigación en curso
La simultaneidad de los ataques forzó a las autoridades a aumentar sus esfuerzos de inteligencia para determinar las causas de estos fallecimientos y establecer si existe algún vínculo entre ambos hechos.
A pesar de que las cifras oficiales muestran una reducción del 13 % en homicidios, la noche del 10 de junio dejó tres víctimas en la ciudad.