El sábado por la noche, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue evacuado de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca luego de un intento de asesinato. El evento, que reúne anualmente a la prensa de Washington y a miembros del poder ejecutivo, se celebraba en el hotel Hilton de la capital estadounidense.
Un hombre ingresó al vestíbulo del hotel y abrió fuego en un punto de control de seguridad, según confirmó el Servicio Secreto. El sospechoso fue detenido rápidamente y no se reportaron víctimas entre los funcionarios gubernamentales presentes.
Desde el interior del salón donde se desarrollaba la cena, se escucharon cinco disparos, lo que generó un despliegue policial inmediato y la evacuación de los asistentes. A pesar del caos, las autoridades solicitaron a quienes permanecían en el hotel que se quedaran para intentar continuar con el evento.
Trump estaba a punto de dar un discurso en su primera participación en esta tradicional reunión como presidente cuando ocurrió el incidente. Minutos después de la evacuación, el mandatario agradeció en sus redes sociales la rápida y valiente actuación del Servicio Secreto y la policía, confirmando la captura del agresor.
“La Policía y el Servicio Secreto hicieron un trabajo fantástico. Actuaron rápido y con valentía. El tirador ha sido detenido. Recomiendo que el espectáculo continúe, pero seguiremos las indicaciones de las autoridades.”
Este episodio marcaría el tercer intento de asesinato contra Trump, tras un ataque con francotirador en Pensilvania y otro incidente en un campo de golf en Florida durante su campaña presidencial.
Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, anunció que el evento se reanudaría tan pronto como fuera posible, aunque finalmente se decidió suspenderlo por petición del Servicio Secreto. Trump también solicitó que la cena se reprograme dentro de los próximos treinta días.
El hotel Hilton tiene un pasado marcado por la violencia política en Estados Unidos. En 1981, allí mismo fue atacado el presidente Ronald Reagan por John Hinckley Jr., un hecho que casi le cuesta la vida y que quedó grabado en la memoria histórica del país.