Ucrania negó categóricamente tener relación con los dos grandes paquetes de explosivos encontrados en las inmediaciones de un gasoducto situado en el norte de Serbia, próximo a la frontera con Hungría. Este gasoducto es vital para el suministro de gas natural ruso a ambos países.
El incidente ocurre apenas una semana antes de las elecciones legislativas en Hungría, donde el liderazgo de Viktor Orbán, aliado cercano de Vladimir Putin, está en juego, lo que añade un componente político significativo al suceso.
Desde Kiev, el gobierno ucraniano acusó directamente a Rusia de estar detrás de este sabotaje, en un intento por desestabilizar la región y afectar la seguridad energética de Serbia y Hungría.
La tensión se intensifica en medio de un contexto geopolítico complejo, con la guerra en Ucrania y las estrategias de influencia rusa en Europa Central y del Este.