Un hábito cotidiano que terminó en emergencia médica
En enero de 2023, KayLynne Felthager, residente en Colorado, realizó un movimiento cervical habitual para aliviar tensión y dolor de cabeza. Sin usar las manos ni aplicar fuerza, estiró el cuello y escuchó un crujido. Aunque inicialmente sintió alivio, poco después apareció un dolor intenso y persistente que dificultó sus movimientos.
La aparición de síntomas que alertaron sobre un problema grave
Días después, KayLynne experimentó una pérdida temporal de visión en el ojo derecho acompañada de un brillo cegador. Luego, presentó hormigueo y entumecimiento en el lado derecho del cuerpo, además de dificultad para hablar con claridad. Su esposo la llevó inmediatamente a urgencias.
Los médicos diagnosticaron una disección arterial y un coágulo que llegó al cerebro, causando un accidente cerebrovascular. Afortunadamente, el coágulo se disolvió sin necesidad de intervención quirúrgica.
Una recuperación completa que cambió su rutina y percepción
Tras meses de estudios y seguimiento con tomografías computarizadas, KayLynne logró recuperarse completamente. Sin embargo, decidió abandonar el hábito de crujirse el cuello para prevenir futuros riesgos. La experiencia también le generó mayor ansiedad relacionada con su salud y precaución ante señales corporales.
"Obviamente, me dijeron: 'Quizás deberías dejar de crujirte el cuello'. Y yo respondí: 'Me parece bien. No lo volveré a hacer'".
¿Cómo evitar riesgos con movimientos cervicales?
Especialistas advierten que movimientos bruscos o manipulaciones del cuello pueden causar lesiones vasculares graves, incluyendo disecciones arteriales y accidentes cerebrovasculares. Es importante consultar a un profesional de la salud ante molestias persistentes y evitar forzar el cuello sin supervisión.