El animal apareció primero en la vereda Caño Rasquiña
En diciembre pasado, pescadores y campesinos de la vereda Caño Rasquiña, en el corregimiento Ciénaga del Opón, reportaron la presencia de un hipopótamo en los humedales cercanos. Aunque al principio se pensó que era un rumor, varios testimonios confirmaron la aparición de un enorme y agresivo animal que causó temor en la comunidad.
Las autoridades ambientales activaron la alerta ante la confirmación de un mamífero invasor con potencial para causar ataques y daños al ecosistema local, como la destrucción de la vegetación y la eutrofización de los cuerpos de agua.
El hipopótamo avanzó hacia la finca Los Pinos en el corregimiento El Centro
Semanas después, el animal fue avistado en la vereda Cuatro Bocas, dentro de la finca Los Pinos, donde rompió cercas y se desplazó cerca de las viviendas. Habitantes lograron capturar imágenes y confirmaron que el hipopótamo, con un peso estimado superior a una tonelada, se movía con total tranquilidad, lo que aumentó la preocupación por la seguridad.
La comunidad reportó huellas de diferentes tamaños, lo que sugiere la posible presencia de más ejemplares. El secretario de Ambiente del Distrito, Leonardo Granados, explicó que este comportamiento exploratorio implica un riesgo potencial para la población.
El recorrido del hipopótamo desde la hacienda Nápoles hasta Barrancabermeja
Se cree que el hipopótamo descendió por el río Magdalena recorriendo más de 200 kilómetros desde la hacienda Nápoles, en Puerto Triunfo, Antioquia, hasta llegar a Barrancabermeja. Esta ruta explica su llegada a zonas rurales y urbanas del municipio.
Los avistamientos continuaron en la vereda Tierradentro, cerca de una escuela y a pocos minutos del casco urbano, lo que encendió las alertas por la cercanía a áreas habitadas y la ausencia de barreras naturales que puedan contenerlo.
El impacto ambiental y la respuesta de las autoridades
La Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) confirmó la presencia del hipopótamo y alertó sobre su impacto en el ecosistema, como el consumo diario de grandes cantidades de vegetación y la contaminación de las ciénagas con sus excrementos, lo que afecta la calidad del agua y la fauna local.
Las recomendaciones oficiales insisten en mantener una distancia mínima de 50 metros para evitar ataques, ya que el hipopótamo es considerado uno de los mamíferos más peligrosos del mundo.
Sin embargo, las autoridades distritales reconocen que no tienen competencia para tomar decisiones definitivas sobre el manejo del animal y que la intervención corresponde a la autoridad ambiental regional.
Un futuro incierto para la convivencia con el hipopótamo invasor
La presencia del hipopótamo ha generado preocupación en Barrancabermeja, pues sus desplazamientos acercan la especie a zonas urbanas y escuelas, aumentando el riesgo para la población. Los habitantes siguen reportando avistamientos y piden apoyo para evitar un posible encuentro fatal.
Mientras tanto, el hipopótamo continúa su recorrido por el territorio, dejando tras de sí huellas que evidencian la urgencia de un plan de acción efectivo para controlar esta especie invasora.