El jardín que se llenó de tortugas
En un espacio de 500 metros cuadrados en Treviso, Italia, Renato Gobbetto encontró en sus tortugas una compañía especial tras jubilarse. Lo que empezó con solo dos crías en 2009 se convirtió en un criadero aficionado que hoy alberga 400 ejemplares.
Una rutina diaria que nació de la nostalgia
Cada mañana, Renato observa una por una a sus tortugas para verificar su estado de salud. Esta dedicación surge de un recuerdo de infancia: las visitas con su padre a un amigo que tenía numerosas tortugas, una pasión que revivió al comprar su casa con jardín.
De un recuerdo a un santuario viviente
La colección de tortugas no solo es un pasatiempo, sino un compromiso constante con el bienestar de estos reptiles. Renato ha convertido su jardín en un espacio seguro, con vigilancia permanente para garantizar que sus animales estén protegidos y cuidados.
¿Cómo seguirá creciendo este refugio?
Con una pasión que no parece disminuir, el futuro de este santuario dependerá del cuidado y dedicación de Renato. ¿Logrará mantener y proteger a sus tortugas a medida que crece el refugio?