Durante el mes de febrero, el Ejército Nacional desplegó una operación intensa en 15 zonas cocaleras del país, identificadas por inteligencia militar como puntos estratégicos para la producción y acopio de drogas. El resultado fue contundente: la incautación de 12,5 toneladas de cocaína, evitando la distribución de más de 12 millones de dosis en circuitos internacionales.
Además, se decomisaron 1,3 toneladas de pasta base de coca, afectando directamente las fases iniciales de producción y frenando la expansión de las estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.
“El afectar estos laboratorios significa salvar vidas. Uno lo hace porque sabe que es lo correcto. Esto que destruimos, sabemos que destruye a personas en todo el mundo”, afirmó el soldado profesional Thomas Álvarez Vélez, de la brigada Contra el Narcotráfico N.º 3.
La operación no solo se limitó a la droga lista para comercialización. Se desmantelaron 211 estructuras, entre ellas un cristalizadero para la producción de clorhidrato de cocaína, tres laboratorios para precursores químicos, catorce centros de producción de clorhidrato y 193 instalaciones para el tratamiento de pasta base, interrumpiendo así los ciclos productivos y las rutas de abastecimiento del narcotráfico.
Durante los operativos también se incautaron 2.417 galones de cocaína en proceso de transformación, además de otros estupefacientes como 26 kilogramos de heroína y 7,4 toneladas de marihuana, reduciendo el flujo de ingresos de las organizaciones criminales y modificando la oferta en los mercados ilegales.