En una reunión inusual y tensa, la Junta Directiva del Banco de la República decidió aumentar la tasa de intervención del mercado en 100 puntos básicos, situándola en 11,25%. Esta decisión se suma al incremento similar realizado en enero de 2026, cuando la tasa fue ajustada a 10,25%.
El gerente general del Banco, Leonardo Villar, ratificó que las decisiones adoptadas obedecen estrictamente al mandato constitucional del Emisor, defendiendo la independencia técnica frente a presiones externas.
Durante la reunión, el Ministro de Hacienda, Germán Ávila, se retiró en medio de la discusión y manifestó su inconformidad con el alza. Ávila acusó a las 25 entidades consultadas regularmente por el equipo técnico del Banco de manipular el mercado para beneficios propios.
El Ministro Ávila convocó a un gran foro nacional para debatir la inclusión de más actores en las consultas del Banco y reducir la dependencia del Emisor de un grupo limitado de inversionistas en el mercado de capitales.
Este episodio refleja tensiones entre el gobierno y el Banco de la República, mientras se busca mantener la estabilidad económica y la independencia institucional en la toma de decisiones monetarias.