Una imagen difundida en redes sociales muestra a un soldado israelí intentando descabezar con un hacha una estatua de Jesucristo crucificado en Debel, una aldea del sur de Líbano bajo ocupación israelí. La fotografía, tomada por otro militar, ha provocado conmoción e indignación internacional.
El santuario donde se encontraba la estatua pertenece a una familia local, según el cura Fadi Falfel, quien denunció la profanación de este símbolo sagrado. La zona ha sido escenario de desplazamientos masivos de población debido a las operaciones militares israelíes.
El alcalde de Debel, Aql Naddaf, reconoció la dificultad para precisar el momento exacto del incidente, dado el constante control militar en la región desde hace semanas. La agencia Reuters corroboró la ubicación de la imagen.
La foto fue inicialmente compartida por un periodista palestino conocido por exponer crímenes de guerra y actos de crueldad cometidos por soldados israelíes en territorios ocupados, aumentando así la repercusión del caso.
Reacciones oficiales y el impacto en la comunidad
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, emitió un comunicado expresando sorpresa y tristeza por el daño a un símbolo religioso, condenando la acción con severidad y anunciando medidas disciplinarias contra el responsable.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, también condenó el acto y pidió disculpas a la comunidad cristiana afectada. El ejército calificó la situación con gran gravedad y colaboró para reinstalar la imagen del Jesús crucificado.
Aunque ataques contra mezquitas son más comunes en el conflicto, esta profanación a un símbolo cristiano ha generado una mayor indignación global y una respuesta oficial poco habitual en estos casos.
Este incidente se suma a otros actos mediáticos de soldados israelíes en la región, como grabaciones de comportamientos irrespetuosos en lugares de culto cristianos durante la guerra de 2024, evidenciando un patrón de fanatismo y falta de respeto hacia símbolos religiosos.