Un operativo sin precedentes se desplegó tras el trágico accidente del avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea, que se precipitó a tierra segundos después del despegue en una zona rural de Puerto Leguízamo, Putumayo.
El siniestro dejó un saldo devastador: 66 militares muertos, 57 heridos, cuatro desaparecidos y una sola persona ilesa entre los 128 ocupantes, que incluían tripulantes, soldados y policías.
"Me pisoteaban", relató un soldado profesional sobreviviente, describiendo los momentos de caos y desesperación dentro de la aeronave antes del impacto.
Natalia Micanquer, pareja de uno de los soldados a bordo, compartió detalles de una llamada con su esposo, que ofreció una visión conmovedora de la situación dentro del avión.
Este accidente se posiciona como uno de los siniestros aéreos más graves en Colombia en los últimos años, generando conmoción en la comunidad y el país entero.