A principios de marzo, una bomba de 250 kilos lanzada desde un avión militar ecuatoriano no hizo explosión y rebotó, desplazándose aproximadamente 300 metros hasta caer en territorio colombiano, en una zona de cultivos de coca y plataneras. Fue hallada por una familia campesina, lo que desató una crisis diplomática entre Colombia y Ecuador.
El presidente colombiano Gustavo Petro acusó públicamente a su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, de bombardear territorio colombiano, mientras que Noboa negó las acusaciones y criticó la supuesta inacción de Colombia contra el narcotráfico. Este incidente llevó al silencio en los canales diplomáticos y escaló tensiones entre ambos países.
El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, informó al presidente Petro sobre el hallazgo tras recibir detalles de periodistas internacionales. La bomba fue identificada como material militar ecuatoriano utilizado en operaciones contra grupos armados en la frontera, confirmando su origen en Ecuador.
Según el comandante de la Fuerza Aeroespacial colombiana, Carlos Fernando Silva, la bomba no detonó y continuó su trayectoria por inercia, cruzando la frontera y deteniéndose en territorio colombiano. Este fenómeno, conocido como rebote o ricochet, no es inusual en municiones sin explotar.
Para esclarecer los hechos, se realizó una reunión virtual entre las autoridades militares y de defensa de ambos países, donde Ecuador aseguró que no hubo intención de afectar territorio colombiano. Se acordó enviar una comisión técnica conjunta al lugar del incidente para investigar.
Expertos colombianos realizaron una detonación controlada del artefacto para neutralizar el riesgo, poniendo fin a la amenaza física pero no a la tensión diplomática, que refleja un contexto previo de fricciones en la relación bilateral.
“La bomba no era colombiana y todo apunta a que se trata de material norteamericano usado por el Ejército de Ecuador”, afirmó el ministro de Defensa Pedro Sánchez, quien expresó su deseo de que este episodio ayude a mejorar los canales de comunicación con Ecuador.
La familia que encontró la bomba vive cerca del lugar donde fue hallada y relató que la descubrieron justo cuando el ejército ecuatoriano iniciaba bombardeos contra grupos armados en la frontera, en el marco de una estrategia conjunta con Estados Unidos y bajo la administración de Noboa.
Aunque el artefacto no causó daños humanos ni materiales, su hallazgo y las acusaciones cruzadas entre los gobiernos evidencian la sensibilidad y complejidad de la seguridad en la frontera colombo-ecuatoriana.