Medio ambiente

Una mujer protegió 24 tortugas para evitar que terminaran capturadas o consumidas en Puerto Bogotá

En Guaduas, una mujer protegió 24 tortugas morrocoy en su vivienda y las entregó a la CAR. El rescate incluyó una guacamaya herida y tres loros. Los animales iniciarán rehabilitación en Tocaima.

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Foto: La voz del país

En el patio de una vivienda del corregimiento de Puerto Bogotá, en Guaduas, 24 tortugas morrocoy encontraron un refugio inesperado. Durante semanas permanecieron allí bajo el cuidado de una mujer que decidió protegerlas mientras buscaba una forma de ponerlas a salvo.

La historia llegó a conocimiento de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) cuando la ciudadana solicitó apoyo para entregar los animales y garantizar su recuperación. La entidad activó entonces un operativo de rescate que terminó con el traslado de los ejemplares al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de Tocaima.

Un refugio temporal en medio de una práctica riesgosa

Al llegar al lugar, los profesionales de la autoridad ambiental encontraron 24 tortugas morrocoy, entre ellas seis crías y varios ejemplares adultos, que permanecían en el solar de la vivienda. Según la información recopilada por la CAR entre habitantes del sector, en esta zona existe la práctica de capturar o consumir este tipo de fauna. Esa situación llevó a la mujer a resguardar temporalmente los animales mientras gestionaba su entrega a las autoridades ambientales.

Otros animales rescatados en la misma jornada

La jornada de rescate permitió además atender otros casos de entrega voluntaria de fauna silvestre. Uno de ellos fue el de una guacamaya que había caído en el patio de una vivienda y que resultó herida tras ser atacada por un perro. La comunidad decidió protegerla mientras se recuperaba y posteriormente la puso a disposición de la autoridad ambiental.

A los ejemplares también se sumaron tres loros entregados voluntariamente por sus tenedores. Todos los animales fueron valorados por profesionales especializados antes de ser trasladados al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de Tocaima, donde iniciarán procesos de recuperación y rehabilitación con miras a una eventual liberación en su hábitat natural.

Para la directora regional Bajo Magdalena de la CAR, Karina Garzón Avellaneda, este caso evidencia la importancia de la colaboración ciudadana en la protección de la biodiversidad. La funcionaria destacó que las alertas oportunas permiten adelantar procesos de rescate, atención y reubicación de especies silvestres que se encuentran en riesgo.

El caso también deja una imagen poco habitual: la de una ciudadana que decidió convertir temporalmente su casa en refugio para decenas de animales silvestres, mientras encontraba la manera de devolverlos al camino que les corresponde, lejos del cautiverio y más cerca de los ecosistemas donde cumplen su papel en la naturaleza.

La voz del país

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