Windtail y Winx, dos linces ibéricos nacidos en cautividad en 2025, han sido liberados en Aragón, convirtiéndose en la primera pareja de esta emblemática especie en regresar a la estepa zaragozana desde su extinción en la segunda mitad del siglo XX.
Esta liberación abre una nueva etapa para la recuperación del lince ibérico (Lynx pardinus) en el valle del Ebro y el Sistema Ibérico, zonas con hábitat favorable, abundancia de conejos y baja densidad humana, ideales para la expansión de la especie.
A lo largo de 2026, se prevé liberar otras tres parejas en la cuenca del Huerva, un afluente del río Ebro, consolidando así el proceso de reintroducción en esta región.
“Si hace veinte años me hubieran dicho que soltaríamos linces en Aragón, habría dicho que era imposible. Es el área más al noreste que ha alcanzado la especie.”
La hembra inicialmente prevista, Waka, fue sustituida por Windtail por razones técnicas relacionadas con la socialización y compatibilidad de la pareja, decisión tomada para asegurar el éxito de la adaptación al medio natural.
Antes de su liberación completa, Windtail y Winx permanecerán aproximadamente un mes en un cercado de aclimatación de 18.000 metros cuadrados en la finca Acampo Armijo, en Torrecilla de Valmadrid, Zaragoza, donde aprenderán a cazar conejos.
La zona abarca 27.500 hectáreas en la cuenca del Huerva, con un 70% dentro de la Red Natura 2000, ofreciendo un entorno protegido con matorrales, pinares y cultivos tradicionales de secano.
La inversión en el proyecto supera 1,1 millones de euros, con aportes de fondos europeos y del Gobierno de Aragón, reflejando el compromiso institucional con la conservación del lince.
Los linces cuentan con collares GPS para su seguimiento, y se han implementado medidas para minimizar riesgos, como rampas en balsas de agua para evitar accidentes fatales durante su adaptación.
El proyecto enfrentó resistencia en la zona de los Monegros, descartada para la suelta por rechazo social y preocupaciones agrícolas, pero la cuenca del Huerva cuenta con el respaldo de sus 16 municipios.
La llegada del lince a Aragón también supone un avance hacia Cataluña, donde la reintroducción ha sido rechazada, aunque la especie ya ha sido detectada en el prepirineo catalán, evidenciando su expansión natural.
La recuperación del lince ibérico es notable: en 2024 la población superó los 2.400 individuos, un aumento del 19% respecto al año anterior, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza rebajó su estado de amenaza de ‘en peligro’ a ‘vulnerable’.
Sin embargo, las carreteras siguen siendo la mayor amenaza para la especie, con el 75% de las muertes registradas en 2024 causadas por atropellos en infraestructuras viales.
“Los linces no serán la solución si los conejos causan daños en las cosechas, pero sí pueden ayudar a controlar su población.”