El ataque que conmocionó a Suba
El pasado 15 de febrero, hacia las 3 de la tarde, un hombre armado con un cuchillo abordó a una familia en una estación de gasolina en el noroccidente de Bogotá. Sin mediar palabra, comenzó a agredirlos, causando heridas graves a una niña de 11 años, quien sufrió laceraciones, estrangulamiento y daños en su ojo izquierdo, con pronóstico reservado para su visión.
Condenas previas y orden de captura complicaron la situación
Aunque inicialmente se le imputó el delito de lesiones personales agravadas, las autoridades descubrieron que el agresor tenía dos condenas vigentes: una por hurto agravado y otra por fuga de presos, tras escapar de un centro carcelario en Mocoa. Además, contaba con una orden de captura activa en el momento del ataque.
Esto llevó a que el hombre fuera detenido de inmediato y actualmente esté privado de la libertad en un centro de reclusión transitorio, a la espera de su traslado a una cárcel para cumplir las condenas pendientes.
La intervención policial y el estado de la víctima
La agresión se intensificó dentro del vehículo de la familia, donde el hombre atacó con violencia a la niña y a su padre. Fue necesaria la intervención de seis policías para reducirlo, debido a su estado de alteración. La menor continúa en recuperación bajo seguimiento médico especializado, enfrentando un largo proceso de terapias por las secuelas físicas y emocionales.
¿Cómo avanzará el proceso judicial y la recuperación de la niña?
El agresor deberá responder penalmente por lesiones personales agravadas, además de cumplir las condenas que ya tenía vigentes. Por su parte, la familia de la menor se prepara para un camino largo de rehabilitación, especialmente por las graves lesiones en el ojo izquierdo y el impacto emocional del ataque.