El nombre de José Adolfo Macías Villamar, conocido como alias Fito, ha reavivado las tensiones entre Colombia y Ecuador luego de que el presidente colombiano Gustavo Petro anunciara que presentará una denuncia penal contra su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa. Esto se debe a que Noboa sugirió la existencia de vínculos indirectos entre Petro y el capo ecuatoriano.
Petro rechazó públicamente estas afirmaciones y confirmó mediante su cuenta en la red social X que acudirá a la justicia para defenderse de lo que considera una calumnia. Por su parte, Noboa declaró a la revista Semana que Petro habría sostenido reuniones con integrantes de la Revolución Ciudadana, movimiento político vinculado al correísmo, y que algunos de estos miembros tendrían nexos con ‘Fito’, aunque aclaró no tener evidencia de encuentros directos entre Petro y el narcotraficante.
Alias Fito, extraditado actualmente a Estados Unidos, es el principal líder de Los Choneros, la organización criminal más antigua y con mayor alcance en Ecuador. Fue recapturado en junio de 2025 luego de fugarse en 2024 de una cárcel en Guayaquil, donde cumplía una condena de 34 años por narcotráfico, asesinato y delincuencia organizada.
Macías Villamar, de 45 años y originario de Manta, permaneció oculto en esa ciudad hasta su recaptura, confiado en no ser detectado a pesar de contar con una circular roja de Interpol y de las sospechas sobre su posible fuga hacia países como Colombia o Argentina.
La trayectoria criminal de ‘Fito’ comenzó en su juventud con detenciones por robo y posteriormente por narcotráfico y delincuencia organizada. Durante su encarcelamiento en la prisión de máxima seguridad La Roca, consolidó un fuerte poder interno, controlando actividades dentro del penal, lo cual fue documentado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2022.
Durante su tiempo en prisión, ‘Fito’ obtuvo un título en Derecho mientras cumplía condenas por varios delitos graves. Su figura es clave en la estrategia de seguridad del gobierno de Noboa, que ha declarado una guerra frontal contra el crimen organizado debido al aumento de la violencia en Ecuador.
Previo a su recaptura, una operación binacional permitió arrestar a cuatro presuntos integrantes de una red que conectaría a Los Choneros con la disidencia de las antiguas Farc conocida como Segunda Marquetalia. Entre los detenidos estaba un cabecilla en Bogotá, junto a otros ciudadanos colombianos.
La Fiscalía de Nueva York acusa a Macías Villamar por tráfico de cocaína y armas, y el gobierno ecuatoriano ofreció una recompensa de un millón de dólares por información que condujera a su captura.
“El vínculo entre la política y el crimen organizado no puede ser tolerado ni ignorado”, afirmó Daniel Noboa en sus declaraciones, mientras Gustavo Petro se prepara para defender su honor y reputación en tribunales.
Este episodio refleja el impacto en la comunidad y la compleja relación entre gobiernos vecinos en la lucha contra las redes del narcotráfico y la criminalidad organizada en la región.