Si bien abril y mayo son meses históricamente de mucha lluvia en la región andina, los bogotanos experimentaron, por el contrario, días con nubosidad y hasta soleados, frío en las madrugadas y pocas precipitaciones. Y junio, para cuando se ha pronosticado el comienzo del fenómeno de El Niño, los expertos siguen observando con expectativa el comportamiento del clima.
Pronósticos que encienden las alarmas
Los pronósticos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés), la reputada agencia estadounidense que monitorea y predice el clima global, indican que la probabilidad de que empiece es del 82 por ciento entre mayo y junio y de un 96 por ciento en septiembre próximo.
La postura de las autoridades
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Secretaría Distrital de Ambiente han advertido sobre la alta vulnerabilidad de la región ante la inminente llegada del fenómeno climático. Sin embargo, el Acueducto de Bogotá ha dado un parte de tranquilidad, asegurando que los niveles de los embalses se mantienen estables y que se han implementado planes de contingencia para garantizar el suministro de agua.
Estamos monitoreando constantemente los niveles de los embalses y hemos activado protocolos para optimizar el recurso hídrico. La ciudadanía puede estar tranquila, pero es fundamental hacer un uso responsable del agua.
El impacto en la comunidad y el río Bogotá
La imagen de abril de 2018, que muestra barrios muy cercanos al río Bogotá en jurisdicción de la capital, recuerda la fragilidad de los ecosistemas y la exposición de las comunidades ribereñas. La recuperación del río Bogotá, principal fuente de agua de la Sabana, es un tema clave en la agenda ambiental, como se ha destacado en el reciente Día del río Bogotá.