La posibilidad de que el país vuelva a enfrentar condiciones asociadas al fenómeno de El Niño ha llevado a que más comunidades rurales de Cundinamarca avancen en la regularización del uso del agua y en la adopción de medidas para hacer un aprovechamiento más eficiente del recurso.
En la provincia de Rionegro, en el norte del departamento, cerca de 90 procesos de concesión de agua han avanzado durante lo corrido de 2026, según informó la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). De estos trámites, 75 se han desarrollado con acompañamiento técnico y social de la entidad, mediante procesos individuales y colectivos de legalización.
La mayoría de las solicitudes corresponden a usuarios que requieren el recurso para actividades domésticas y pecuarias, fundamentales para la vida cotidiana y la producción rural de la región.
Medidas de ahorro y eficiencia como condición
De acuerdo con la autoridad ambiental, el objetivo es que los usuarios cuenten con permisos que les permitan acceder al agua de manera legal y, al mismo tiempo, adopten prácticas que reduzcan el riesgo de desabastecimiento en épocas de menor disponibilidad hídrica.
Como parte de los compromisos asociados a las concesiones, los beneficiarios deben implementar medidas de ahorro y uso eficiente del agua, entre ellas el control de desperdicios, la optimización del consumo y el aprovechamiento de aguas lluvias para algunas actividades.
Protección de fuentes hídricas y preparación ante sequías
La estrategia también incluye jornadas de orientación y acompañamiento a las comunidades rurales para promover la protección de quebradas, nacederos y demás fuentes hídricas, consideradas clave para garantizar el abastecimiento en periodos de sequía.
Las acciones hacen parte de la preparación de la región frente a escenarios de variabilidad climática que podrían afectar la disponibilidad de agua en los próximos meses. Por esa razón, la CAR mantiene programas de seguimiento ambiental y control sobre los usuarios que ya cuentan con concesiones, con el fin de verificar el cumplimiento de las obligaciones adquiridas y de las medidas de conservación establecidas.
La entidad reiteró el llamado a las comunidades rurales para adelantar los procesos de legalización cuando utilizan fuentes hídricas superficiales o subterráneas y fortalecer las prácticas de ahorro, especialmente ante la posibilidad de que se presenten temporadas de menor precipitación asociadas al fenómeno climático.