El mundo del tenis está que arde. La bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno del ranking mundial, dijo que está dispuesta a boicotear los torneos de Grand Slam para obtener una mejor distribución de los ingresos, tal como reclaman los tenistas.
Nosotros ponemos el espectáculo. Sin nosotros no habría torneos, sin nosotros no habría entretenimiento. Creo que merecemos que nos paguen mejor.
Precisó Sabalenka antes del WTA 1000 de Roma.
La amenaza de boicot como último recurso
En algún momento habrá que recurrir al boicot si es la única solución para defender nuestros derechos.
Añadió la tenista, quien denunció que algunas de las condiciones de los Grand Slam “son realmente injustas” para los jugadores.
La agencia AFP indicó que en abril de 2025 los principales jugadores de los circuitos ATP y WTA firmaron una carta dirigida a los organizadores de los cuatro torneos del Grand Slam (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open), en la que pedían una mejor distribución de los ingresos, reclamando que la parte destinada a los jugadores aumentara al 22 por ciento.
El pasado lunes, algunos jugadores —entre ellos Sabalenka y el número uno del circuito masculino, Jannik Sinner— lamentaron que, si bien los organizadores de Roland Garros habían aumentado la dotación global para la edición de 2026 (+9,5 por ciento, hasta 61,7 millones de euros), “la parte de los premios destinada a las jugadoras y jugadores seguirá probablemente por debajo del 15 por ciento, muy lejos del 22 por ciento solicitado”.
La postura de Iga Swiatek: diálogo antes que boicot
Otra de las estrellas del circuito femenino, la polaca Iga Swiatek, declaró hace unos días que el boicot sería “una solución un poco extrema”.
Lo más importante es comunicarse y dialogar con los organizadores, negociar. Esperemos que antes de Roland Garros exista la posibilidad de celebrar una reunión de este tipo.
Añadió la actual número 3 del ranking.
“Hemos sido bastante razonables en cuanto a nuestra propuesta para obtener una parte justa de los ingresos”, contó.
La polaca no se mostró tan partidaria de un boicot: “Es una medida un tanto extrema. Supongo que como jugadoras estamos aquí para competir individualmente y entre nosotras. Ha habido situaciones así, por lo que me resulta difícil decir cómo funcionaría, si es que siquiera se plantea”.