Corea del Norte eliminó de su Constitución toda referencia a la reunificación con Corea del Sur, una decisión que refuerza el endurecimiento político y militar impulsado por el líder Kim Jong-un frente a Seúl.
La modificación fue revelada durante una conferencia de prensa del Ministerio de Unificación de Corea del Sur, donde se presentó la versión revisada de la Carta Magna norcoreana. La nueva redacción redefine el territorio nacional y suprime cualquier alusión a la unificación, lo que ha sido interpretado como un paso más en la escalada de tensiones regionales.
Un giro constitucional sin precedentes
La decisión de Pyongyang marca un quiebre histórico en su política de unificación, que durante décadas había sido un pilar del discurso oficial. Analistas internacionales consideran que este movimiento busca consolidar la identidad nacional norcoreana como un Estado separado y legítimo, al tiempo que presiona a la comunidad internacional.
Corea del Sur expresó su preocupación por la medida, que calificó como un acto hostil que socava los esfuerzos de diálogo y paz en la península.
La tensión en la región ya se había incrementado en los últimos meses debido a las pruebas de misiles balísticos y las amenazas nucleares de Corea del Norte. Con esta reforma constitucional, el régimen de Kim Jong-un envía una señal clara de que no contempla una reconciliación con su vecino del sur.