La reciente condena a 26 años y 4 meses de prisión contra Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor, considerado máximo cabecilla de Los Costeños, ha reavivado el análisis sobre la dinámica criminal en Barranquilla y su área metropolitana. A pesar de la sentencia por múltiples delitos, expertos en seguridad advierten que la estructura delictiva sigue operando con fuerza.
Alias Castor fue capturado en 2019 en Venezuela y extraditado en 2023, pero su paso por la prisión no significó una pérdida de control sobre la organización que fundó en 2012. Según el investigador Luis Trejos, director del Centro de Pensamiento UN Caribe, el líder continuó ejerciendo influencia desde la cárcel, coordinando actividades ilícitas y resolviendo disputas internas.
El surgimiento del Bloque Resistencia Caribe
Un fenómeno preocupante para las autoridades es la aparición del Bloque Resistencia Caribe, un grupo que estaría funcionando como una especie de alter ego de Los Costeños. Esta nueva estructura podría tener como objetivo desvincular formalmente a Los Costeños de los delitos más graves, en medio de posibles diálogos sociojurídicos con el Gobierno nacional.
El analista Trejos señala que esta estrategia podría facilitar la evasión de responsabilidades penales, ya que si el Estado reconoce al Bloque Resistencia Caribe como una organización distinta, se podría argumentar que los crímenes recientes no corresponden a Los Costeños sino a esta nueva agrupación.
El reto para las autoridades y el impacto en la comunidad
Las autoridades locales celebraron la condena como un avance en la lucha contra el crimen organizado en el Atlántico y anunciaron el fortalecimiento de operativos y recompensas para capturar a integrantes de estas organizaciones. Sin embargo, el principal desafío será demostrar la continuidad operativa de Los Costeños bajo nuevas denominaciones.
La historia reciente de Los Costeños revela una capacidad de adaptación notable, como lo demuestra el acuerdo de 'paz urbana' firmado con otra organización en 2025, que suspendió temporalmente homicidios y extorsiones. Esto evidencia que las dinámicas criminales no dependen únicamente de la situación judicial de sus cabecillas.
“Aunque la condena contra alias Castor representa un avance importante en el plano judicial, el verdadero desafío para el Estado será desmontar la estructura que él construyó y evitar que continúe operando bajo nuevos nombres o con mandos intermedios que mantengan intacto el negocio criminal en Barranquilla.”