El Atlántico consolida su posición como uno de los departamentos con mejor desempeño exportador en Colombia, alcanzando en 2025 ventas externas por 2.764 millones de dólares, un crecimiento del 5,4% respecto al año anterior. Este avance casi duplica el crecimiento nacional que fue apenas del 0,4%, según destacó Manuel Fernández Ariza, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Barranquilla.
El papel estratégico de las zonas francas en el crecimiento exportador
Las zonas francas del Atlántico jugaron un rol fundamental en este crecimiento, aportando 464 millones de dólares en exportaciones, con un aumento del 1,4%. La Zona Franca de Barranquilla fue protagonista, con un crecimiento del 13,5%. Actualmente, estas zonas representan el 17% del total exportado, reflejando una transformación significativa en el modelo productivo local.
Desde la prepandemia, las exportaciones en zonas francas crecieron un 178%, pasando de una participación del 11% al 17%, lo que evidencia su importancia en la atracción de inversión y generación de comercio exterior.
Diversificación y sectores rezagados
El tejido empresarial fuera de las zonas francas también mostró dinamismo, con un crecimiento del 6,3% en las exportaciones, alcanzando los 2.300 millones de dólares. El impulso provino principalmente de sectores no tradicionales como minerales no metálicos, puertas y ventanas, aceites y productos agroalimentarios, lo que indica una diversificación progresiva de la canasta exportadora del Atlántico.
A pesar de estos avances, persisten retos para consolidar y elevar la competitividad internacional del departamento, especialmente en aumentar el valor agregado y la sofisticación de la oferta exportable.
Desafíos para el futuro: competitividad y cadenas globales de valor
Aunque las exportaciones per cápita del Atlántico se sitúan en 728 dólares, por encima del promedio nacional de 411 dólares, están aún lejos de referentes internacionales como Costa Rica, que supera los 4.300 dólares. El reto consiste en integrarse más profundamente en las cadenas globales de valor, lo que exige mayores esfuerzos en innovación, sofisticación y facilitación del comercio.
“La meta es insertarnos profundamente en las cadenas globales de valor, y eso exige redoblar esfuerzos en innovación, sofisticación de la oferta y facilitación del comercio”, concluyó Manuel Fernández Ariza.
El crecimiento sólido en exportaciones del Atlántico se presenta como una base para avanzar hacia un desarrollo económico más competitivo y con mayor valor agregado en los mercados internacionales.