Cuatro años después de la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, Colombia se prepara para un nuevo cambio de gobierno con una economía que deja uno de los escenarios fiscales más complejos de los últimos años. El déficit fiscal y el endeudamiento alcanzaron niveles récord, reduciendo el margen de maniobra para que arranque la próxima administración.
El peso de una deuda histórica
El deterioro de las cuentas públicas se convierte en el principal desafío para el manejo económico del país. La deuda pública superó los máximos históricos, mientras el déficit fiscal se amplió por encima de lo proyectado, limitando la capacidad del Estado para financiar programas sociales y de inversión.
Crecimiento insuficiente y empleo frágil
La recuperación de la actividad económica ha sido insuficiente. Aunque el desempleo y la pobreza se redujeron frente a los niveles de comienzos del cuatrienio, la inflación no logró regresar a la meta del Banco de la República y la inversión permaneció en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, limitando la capacidad de crecimiento de largo plazo.
La inversión permaneció en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, limitando la capacidad de crecimiento de largo plazo.
Este panorama condicionará buena parte de las decisiones económicas que tendrá que adoptar el nuevo Gobierno, que deberá equilibrar la consolidación fiscal con la necesidad de impulsar la reactivación y el bienestar social.