Mascotas, parte esencial de las familias y de la economía local
En Colombia, dos de cada tres hogares tienen al menos un animal de compañía, según el DANE. Bucaramanga no es la excepción, donde las mascotas se han convertido en un apoyo emocional y un motor económico para servicios veterinarios, guarderías y productos especializados. La ley 1774 de 2016 reconoce a los animales como seres sintientes, y normativas como la Ley Ángel y la Ley Lorenzo han fortalecido su protección.
Olores y residuos afectan la convivencia en barrios y espacios públicos
Vecinos de sectores como Antonia Santos y Cabecera del Llano manifiestan preocupación por los olores persistentes y la acumulación de excrementos en las calles. La orina de perros genera corrosión en mobiliario urbano y el abandono de bolsas con desechos provoca riesgos ambientales y sanitarios, especialmente en parques donde juegan niños y mascotas.
“El olor no sale con nada. Uno ve a la gente lavar todos los días, pero el olor permanece y luego reaparecen las bolsas en las esquinas”, afirma una residente del barrio Antonia Santos.
Infraestructura disponible pero con retos para su uso adecuado
Bucaramanga cuenta con 1.673 canecas distribuidas en 17 comunas para el manejo de residuos de mascotas, con Cabecera del Llano como la zona con mayor dotación. La Empresa de Aseo (EMAB) ha identificado 126 puntos críticos y ha implementado areneros en parques principales. Sin embargo, la falta de cultura ciudadana y la irresponsabilidad de algunos propietarios continúan generando quejas y problemas de salubridad.
Leyes y sanciones buscan equilibrar derechos y deberes de los dueños
La multa por no recoger los excrementos de mascotas en Bucaramanga puede llegar a $233.456, según el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. El abogado Ramiro Serrano recuerda que el uso de traílla, la limpieza de residuos y el cuidado responsable son obligaciones legales que protegen la salud pública y el entorno urbano.
“La responsabilidad sobre el cuidado de la mascota recae en el propietario, quien debe evitar daños a terceros y mantener la higiene en espacios públicos”, señala Serrano.
¿Cómo mejorar la convivencia entre mascotas y habitantes en el futuro?
El crecimiento de las familias con mascotas exige repensar el acondicionamiento urbano, con espacios específicos para animales y campañas de sensibilización que fomenten la tenencia responsable. La colaboración entre autoridades y ciudadanos será clave para preservar la salud, el ambiente y la calidad de vida en Bucaramanga.