Un operativo sin precedentes para la unificación lingüística
La Asamblea Nacional Popular de China aprobó con amplia mayoría la 'Ley para la promoción de la unidad y el progreso étnicos', una normativa que establece el mandarín como lengua común nacional en la educación, trámites oficiales y espacios públicos.
Con 2.756 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones, esta ley busca consolidar la unidad étnica del país, pero ha generado críticas por parte de defensores de los derechos humanos y comunidades minoritarias.
El impacto en las comunidades minoritarias
Los opositores a la ley alertan que esta medida perjudica gravemente las lenguas y culturas de las minorías étnicas, al imponer el mandarín como la única lengua permitida en la enseñanza formal y en la administración pública.
La promoción exclusiva del mandarín vulnera la diversidad cultural y lingüística que caracteriza a China, poniendo en riesgo la identidad de sus minorías.
Esta normativa representa un paso más en las políticas del gobierno chino para homogeneizar su vasto territorio y fortalecer un sentido de unidad nacional a costa de la pluralidad cultural.