El mal aliento puede aparecer después de consumir ciertos alimentos, pero cuando el olor persiste de manera constante puede estar relacionado con bacterias, enfermedades bucales, sequedad oral o trastornos sistémicos. Especialistas señalan que identificar la causa es clave para tratar el problema de forma adecuada.
Las cinco causas principales del mal aliento persistente
- Acumulación de bacterias en la lengua y encías: la placa bacteriana y la falta de limpieza lingual generan compuestos sulfurosos que producen mal olor.
- Enfermedad periodontal: gingivitis o periodontitis provocan bolsas donde se acumulan bacterias y restos de comida, generando halitosis.
- Sequedad bucal (xerostomía): la saliva ayuda a limpiar la boca; su disminución por medicamentos, edad o enfermedades como el síndrome de Sjögren favorece el mal aliento.
- Problemas digestivos: reflujo gastroesofágico, úlceras o infecciones por Helicobacter pylori pueden liberar olores desde el estómago hacia la boca.
- Enfermedades sistémicas: diabetes no controlada (aliento afrutado), insuficiencia renal (olor a amoníaco) o hepática pueden manifestarse con halitosis.
La halitosis no siempre se relaciona con la higiene oral y puede estar asociada a enfermedades o alteraciones del organismo.
Cuándo consultar a un especialista
Si el mal aliento persiste a pesar de una buena higiene bucal (cepillado, uso de hilo dental y limpieza de lengua), se recomienda acudir al odontólogo para descartar caries, enfermedad periodontal o infecciones. Si la causa no es bucal, el médico de cabecera puede evaluar posibles trastornos digestivos, metabólicos o respiratorios.
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