El jueves se registraron cinco agresiones a funcionarios de prisiones en cuatro centros penitenciarios españoles: Alhaurín de la Torre (Málaga), Picassent (Valencia), Estremera (Madrid) y Puerto III (Cádiz). Todas las lesiones fueron leves, aunque dos trabajadores tuvieron que abandonar sus puestos para recibir atención médica externa, según el sindicato Acaip-UGT y fuentes penitenciarias.
Detalles de los incidentes violentos
En Alhaurín de la Torre, un interno conflictivo en aislamiento agredió con un puñetazo a un funcionario al abrirle la celda para salir al patio. En Picassent, un preso con problemas psiquiátricos atacó a un trabajador que intentaba mediar en un altercado. En Estremera, un recluso propinó un fuerte puñetazo que derribó a un funcionario, quien también debió abandonar el centro para ser atendido. Finalmente, en Puerto III, un preso agredió a dos funcionarios en un contexto de incidentes relacionados con el consumo de drogas sintéticas introducidas en papel, modalidad detectada recientemente.
Causas y consecuencias del aumento de agresiones
El sindicato Acaip-UGT atribuye el incremento de agresiones a una política penitenciaria errática del Ministerio del Interior y a un grave deterioro de la convivencia en los centros. En los últimos tres años se han denunciado 1.541 agresiones a trabajadores penitenciarios, con más de una diaria. Además, se destacan factores como el aumento de la población reclusa, perfiles penales cada vez más complejos con alta incidencia de patologías psiquiátricas, y una crisis sanitaria con déficit superior al 75% en profesionales médicos que afecta la seguridad y atención en los penales.
“Estos episodios no son hechos aislados, sino la consecuencia directa de un grave deterioro de la convivencia en los centros penitenciarios”, advierte el sindicato Acaip-UGT.
El sindicato también señala que la situación se agrava por la introducción de drogas sintéticas en las prisiones, detectada en recientes operativos policiales, como el desmantelamiento de una trama que enviaba estupefacientes ocultos en cartas a presos.
Las autoridades penitenciarias y el Ministerio del Interior enfrentan el reto de mejorar la seguridad y la atención médica para reducir la violencia y garantizar un ambiente adecuado en los centros de reclusión.