La deuda pública de Colombia comienza a pasar una factura cada vez más costosa. El país no solo debe más recursos que hace algunos años, sino que cada vez paga más por financiarlos: las tasas más altas en 17 años. Las proyecciones indican que, de mantenerse la tendencia, el servicio de la deuda consumirá una porción cada vez mayor de los recursos públicos, reduciendo el margen para financiar infraestructura, programas sociales y nuevos proyectos de desarrollo.
Un costo que se dispara y amenaza la inversión
Dos análisis, uno elaborado por el Banco de Bogotá y otro por el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, coinciden en que el problema ya no es solo cuánto debe Colombia, sino cuánto cuesta sostener esa deuda. Mientras el banco advierte que el costo promedio de financiación alcanzó su nivel más alto desde 2009, la universidad alerta que, si se cumplen las proyecciones oficiales, el pago anual de intereses terminaría acercándose al presupuesto completo de inversión del Gobierno Nacional.
- El pago de intereses equivale a 4,2% del PIB, unos $84,8 billones.
- Ese monto es prácticamente igual al presupuesto de inversión del Gobierno Nacional para 2026.
- La última vez que Colombia pagó tasas tan altas fue en 2009, en plena crisis financiera global.
El problema ya no es solo cuánto debe Colombia, sino cuánto cuesta sostener esa deuda.
De mantenerse esta dinámica, el país tendrá menos espacio fiscal para responder a necesidades urgentes como salud, educación, vivienda y reactivación económica. Los analistas insisten en que se requieren medidas estructurales para aliviar la presión sobre las finanzas públicas y evitar que el pago de intereses siga absorbiendo recursos que deberían destinarse al bienestar de los colombianos.