Una jornada de tensión y hermetismo se vivió este miércoles en Rabat, donde la cúpula de la Fifa se reunió por más de siete horas. El presidente Gianni Infantino salió del encuentro sin dar declaraciones, mientras crecen las versiones sobre una supuesta promesa de la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio de apoyo político.
La denuncia que sacude al fútbol mundial
Según reveló el periódico británico The Times, durante la reunión en la capital marroquí, Infantino habría ofrecido a Marruecos la sede de la final de la Copa del Mundo de 2030 a cambio de respaldo para mantenerse en la presidencia del organismo. El torneo será organizado conjuntamente por España, Marruecos y Portugal, con tres partidos conmemorativos en Sudamérica.
La Fifa salió al cruce de las acusaciones y afirmó a EFE que es "falso y engañoso" que el presidente haya hecho promesa alguna sobre la sede de la final, y aseguró que la decisión se tomará "a su debido tiempo". Sin embargo, la polémica ya está instalada.
Marruecos vs. España: la disputa por la final
Marruecos, uno de los principales aliados de Infantino desde que asumió hace una década, aspira a que la final se juegue en el estadio Hassan II de Casablanca. España, por su parte, presiona para que el escenario sea el Santiago Bernabéu de Madrid. La puja por el partido decisivo se ha convertido en un tema central de la agenda del fútbol mundial.
Un presidente en la cuerda floja
El encuentro en Rabat se produce en un contexto de fuertes cuestionamientos a la gestión de Infantino, de cara a su reelección para el período que comenzará en 2027. Varias asociaciones, como la inglesa, la galesa y la serbia, ya le retiraron su apoyo, y exjugadores como el portugués Luis Figo pidieron públicamente su dimisión.
Según The Times, Infantino está 'desesperado' por conseguir cualquier apoyo que le permita seguir en el cargo cuatro años más a partir de 2027.
La reunión de trabajo podría continuar este jueves en las mismas instalaciones de Rabat, según fuentes cercanas al fútbol marroquí. Mientras tanto, el silencio de Infantino y la negativa de la Fifa no logran disipar las dudas sobre el futuro del organismo y del Mundial 2030.