El fuerte temblor de 7,4 que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto dejó a su paso no solo daños materiales, sino también secuelas emocionales. El miedo, los temblores corporales y la dificultad para reaccionar son respuestas naturales que pueden aparecer durante o después del sismo, y saber cómo acompañar a quienes las padecen puede marcar la diferencia.
Reacciones comunes tras un sismo
- Ansiedad intensa y sensación de peligro inminente
- Llanto incontrolable o temblores musculares
- Respiración acelerada o hiperventilación
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
- Sensación de mareo o confusión
El papel del acompañante: qué decir y qué evitar
Según la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT), el miedo y la ansiedad son parte de la respuesta natural frente a un evento sísmico. Sin embargo, quienes rodean a la persona afectada pueden ayudar a que el momento sea menos abrumador. La clave está en validar la emoción sin minimizar lo ocurrido ni transmitir mayor alarma.
Lo más importante es mantener la calma, hablar con voz pausada y recordar que la reacción de la persona es normal. Evitar frases como 'no es para tanto' o 'tranquilo, no pasó nada' puede ser más útil que intentar racionalizar el miedo.
Pasos prácticos para calmar la crisis
- Lleve a la persona a un lugar seguro y tranquilo, lejos de ventanas o estructuras inestables
- Anímela a respirar lento: inhale contando cuatro, sostenga dos y exhale seis
- Ofrezca agua y acompañe en silencio si no desea hablar
- Sujete su mano o coloque una mano en su espalda para transmitir seguridad
- Si los síntomas persisten más de una hora o se intensifican, busque ayuda profesional
En contextos de emergencia, el apoyo emocional inmediato es tan importante como la atención física. Los especialistas recomiendan estar atentos a señales de crisis prolongadas y no dudar en contactar líneas de ayuda psicológica si la angustia no cede.