Un vuelo que cambia la historia de una comunidad aislada
Desde el pasado 17 de mayo, la vida de los 23.396 habitantes de El Charco, Nariño, dio un giro histórico. La empresa aérea Satena realizó su vuelo inaugural tras la reapertura de la pista del aeropuerto local, un pequeño aeródromo que durante años permaneció inactivo en medio de la selva del Pacífico colombiano.
La Administración Municipal, liderada por la alcaldesa Diana Milena Palacios Estupiñán, anunció con gran regocijo la reactivación de la ruta comercial Cali – El Charco – Cali, un servicio que promete conectar de manera digna, rápida y segura a esta apartada localidad con el interior del país.
De largas travesías fluviales a una hora de vuelo
Hasta ahora, la única opción para acceder a El Charco era el transporte fluvial o marítimo, con viajes de cuatro a cinco horas en embarcación. Con la nueva ruta aérea, ese trayecto se reduce a solo 60 minutos. El primer vuelo fue recibido con una presentación musical de canciones del Pacífico nariñense, reflejando la emoción de la comunidad.
Esta obra impulsa la economía, facilita el acceso a servicios de salud y une familias, transformando el transporte en bienestar real.
Impacto económico y social en toda la subregión Sanquianga
La reapertura no solo beneficia a El Charco, sino también a los municipios de La Tola, Mosquera, Olaya Herrera y Santa Bárbara de Iscuandé, cuya economía se basa en cultivos de plátano, coco, cacao, caña de azúcar y frutas tropicales. La conectividad aérea facilitará el intercambio comercial y el acceso a servicios de salud y educación en Cali.
- Frecuencia: lunes, miércoles y viernes.
- Aeronave: Twin Otter modelo 2025, con capacidad para 19 pasajeros.
- Operador: Satena, aerolínea nacional.
La conectividad aérea es un motor de desarrollo para El Charco, facilitando el intercambio comercial y el acceso a servicios de salud y educación en la ciudad de Cali.
El pasado 13 de enero se había realizado una prueba inicial del vuelo, que generó grandes expectativas e ilusiones en toda la comunidad. Ahora, con la operación comercial en marcha, El Charco y el Pacífico nariñense inician una nueva etapa de integración y desarrollo.