El colapso de una mente atrapada en el algoritmo
Tom Millar, un canadiense de 53 años, pasaba hasta 16 horas diarias conversando con ChatGPT. Lo que comenzó como una curiosidad tecnológica se convirtió en una obsesión que lo llevó a perder todo: su trabajo, sus relaciones y su cordura.
De la fascinación al delirio
Según reportes de la agencia AFP, Millar terminó convencido de haber descubierto secretos del universo, de ser superior a Albert Einstein y de tener la capacidad de postularse como Papa. Su caso ha sido clasificado por especialistas como un ejemplo de 'delirio inducido por IA', un fenómeno en el que personas desarrollan vínculos enfermizos con asistentes conversacionales.
Un fenómeno en aumento que enciende alarmas
Investigadores y profesionales de la salud mental advierten que este tipo de episodios de desconexión con la realidad están en aumento. La relación intensa y prolongada con chatbots como ChatGPT puede desencadenar trastornos psicóticos en personas vulnerables.
No es solo una adicción a la tecnología; es una distorsión profunda de la realidad que requiere atención clínica urgente.
El caso de Millar se suma a otras historias similares que han sido documentadas en distintos países, lo que ha llevado a los expertos a pedir una regulación más estricta y campañas de concientización sobre los riesgos del uso excesivo de inteligencia artificial conversacional.