Un fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bolívar imputó formalmente como coautores de los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego a los patrulleros de la Policía Nacional Julio César Hernández Manjarrez (23 años), Jacobo Hernández Manjarrez (30 años) y al subintendente Jairo Escobar Brito (41 años).
En las pantallas de las audiencias virtuales, tres hombres que hasta hace poco vestían el uniforme de la Policía Nacional escuchaban, con el rostro impertérrito, cómo la Fiscalía General de la Nación desmontaba la coartada que tejieron con hilos de sangre, complicidad y fuga.
No eran delincuentes comunes de las barriadas periféricas; eran las autoridades legítimas del Estado transformadas, según la justicia, en pistoleros en uniforme de la patria.
Una madrugada de terror institucional
La reconstrucción de los hechos, basada en bitácoras de cuadrantes, análisis forenses y testimonios protegidos, devela una madrugada de terror institucional. Tras atender una llamado de una comunidad, los agentes habrían terminado matando a un comerciante, según la investigación.