Colombia vive un auge sin precedentes en la compra de vehículos eléctricos. Durante el año 2025, se registraron 19.724 unidades nuevas vendidas, según datos proporcionados por la Asociación Nacional de Industriales (Andi) y Fenalco. Este crecimiento refleja un interés creciente por la movilidad sostenible en el país.
Sin embargo, este entusiasmo por los autos eléctricos se enfrenta a un desafío crítico: la escasa infraestructura pública para la recarga. La primera fase de la red pública de cargadores solo cuenta con 15 estaciones distribuidas en el territorio nacional, una cifra que no acompaña la velocidad con la que crecen las ventas.
El impacto en la movilidad urbana
La falta de puntos de carga suficientes limita la autonomía de los vehículos eléctricos y genera incertidumbre entre los usuarios, afectando la consolidación de esta tecnología en el mercado colombiano. Expertos y usuarios coinciden en que es necesario acelerar la expansión de la infraestructura para garantizar un tránsito eficiente y sostenible.
Las autoridades de movilidad están llamadas a implementar estrategias que permitan ampliar la red de cargadores públicos, facilitando así la transición hacia una movilidad más limpia y amigable con el medio ambiente.