Kaveh Madani, un ingeniero y ambientalista iraní, ha sido galardonado con el prestigioso Premio del Agua de Estocolmo 2026, considerado el Nobel en su campo. Madani es el impulsor del concepto de bancarrota hídrica, que describe la irreversibilidad y sobreexplotación de recursos hídricos a nivel global.
Nacido en Irán, un país con un 85% de tierras áridas, Madani experimentó de primera mano la importancia del manejo del agua. Sin embargo, tras aceptar un cargo en el Gobierno iraní para mejorar las políticas ambientales, fue acusado injustamente de bioterrorismo y espionaje, lo que lo obligó a exiliarse.
Actualmente, Madani dirige el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas en Canadá, desde donde advierte sobre la grave crisis hídrica de su país y la destrucción ambiental causada por la guerra entre EE.UU., Israel e Irán.
“Observo la destrucción de Irán con profunda ansiedad, sin saber cuánto tiempo tomará reconstruir nuestra nación.”
Madani critica que la guerra no ha generado democracia ni libertad en Irán y lamenta que la ciencia sea ignorada incluso en países no involucrados en el conflicto. Destaca que la degradación ambiental y la guerra están estrechamente vinculadas, y que proteger el medio ambiente requiere también defender la paz.
Su trabajo académico ha revolucionado la gestión de recursos hídricos integrando teoría de juegos y análisis de decisiones, y ha promovido el concepto de bancarrota hídrica como una condición permanente que supera la idea de crisis temporal.
El informe reciente del UNU-INWEH, dirigido por Madani, alerta que muchas cuencas y acuíferos en el mundo están en bancarrota hídrica irreversible, lo que afecta la seguridad alimentaria, la economía y la migración a nivel global.
“El agua es nuestro denominador común y tiene el poder de unirnos, pero no hemos aprovechado ese potencial.”
Madani también ha participado en negociaciones internacionales sobre cambio climático y critica la desconexión de EE.UU. en esta lucha. Sin embargo, enfatiza que la mala gestión local y las políticas inadecuadas también son responsables de la crisis hídrica.
Finalmente, tras recibir el Premio del Agua de Estocolmo, Madani hace un llamado a no permanecer en silencio ante las violaciones a los derechos humanos y ambientales, recordando que el silencio puede facilitar la repetición de tragedias en otros lugares.