Un grupo de inversionistas y técnicos de la Orinoquía y Brasil se reunió en Barranquilla con los ministros designados del presidente electo Abelardo De La Espriella y un representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para presentar una ambiciosa propuesta: repetir en el oriente colombiano el éxito agrícola del estado brasileño de Mato Grosso, que en cuatro décadas se convirtió en una potencia mundial en producción de alimentos.
Un plan de Estado a 20 años
Según información revelada por Portafolio, el documento plantea un 'Plan de Estado' con horizonte a 20 años, estructurado en tres fases. La primera, entre 2026 y 2030, busca producir tres millones de toneladas de soya y maíz, lo que reduciría las importaciones en un 37,5 %. La segunda, entre 2030 y 2034, aspira a ocho millones de toneladas, punto en el que Colombia dejaría de importar estos granos. Finalmente, hacia 2045, se proyecta alcanzar 20 millones de toneladas, de las cuales 12 se destinarían a la exportación.
La tesis es que la sabana del oriente colombiano puede repetir lo que hizo el estado brasileño de Mato Grosso en cuatro décadas, y que puede empezar a hacerlo ahora.
Impacto en la seguridad alimentaria
De materializarse, el plan no solo transformaría la economía de la región, sino que fortalecería la soberanía alimentaria del país, reduciendo la dependencia de importaciones y posicionando a Colombia como un actor relevante en el mercado global de granos. El equipo del presidente electo ahora evalúa la viabilidad técnica y financiera de la iniciativa, que contaría con el respaldo del BID y capital privado.