Millonarios volvió a sonreír. Este martes, en El Campín, el equipo de Fabián Bustos derrotó 2-0 a Deportivo Pasto y, por fin, terminó un partido en paz con su hinchada. Los goles de Andrés Llinás y Leonardo Castro sellaron una actuación sólida que, de no ser por el portero visitante Éderson Cabezas, habría terminado en goleada.
Un primer tiempo de dominio absoluto
El conjunto local salió con una intensidad que no se le veía hace semanas. Generó llegadas constantes, controló el balón y obligó a Cabezas a convertirse en figura. El arquero de Pasto atajó un penalti y realizó al menos tres intervenciones de alto riesgo, manteniendo a su equipo con vida durante los primeros 45 minutos.
La resistencia de Pasto se rompió en el complemento
La presión surtió efecto tras el descanso. Andrés Llinás abrió el marcador con un cabezazo tras un tiro de esquina, y Leonardo Castro amplió la ventaja con una definición precisa. El 2-0 pudo ser más abultado, pero la falta de puntería y las atajadas de Cabezas evitaron una caída mayor para los nariñenses.
Hace rato que Millonarios no terminaba un partido en paz con su hinchada. Este martes volvió a salir aplaudido.
Deportivo Pasto, por su parte, sigue sin recuperar el nivel que lo convirtió en la revelación del primer semestre. La partida de dos de sus figuras ha pesado, y el equipo dirigido por Gustavo Florentín mostró poca reacción ante la embestida local.
El alivio para Bustos y la afición
Con este resultado, Millonarios suma tres puntos valiosos que le permiten escalar posiciones en la tabla y recuperar confianza de cara a los próximos compromisos. La afición, que había mostrado su descontento en partidos anteriores, despidió al equipo con aplausos.